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Historia

En la actual calle 9 de Julio entre Iriondo y Belgrano estaba la imprenta de P. Eduardo Acuña, hombre de fuerte personalidad y ascendiente en el medio de su actuación. Allí se reunían un grupo de jóvenes animosos, algunos de ellos de actuación en Unión del Norte, recientemente desaparecido y se gestaba la fundación de una nueva entidad con otros caracteres y el mismo fin, pero con la fortaleza moral y espiritual suficiente para que su vida no fuera efímera como las anteriores y perdurara en el tiempo.
Podemos mencionar a Guillermo Colombo (h), Anacleto Piva, Carlos Zapata, Leandro Aletti, Levi Cohen , Agustín Gauna, Victorio, Marcos y Segundo Sonzogni, Luis Aletti, Miguel Colombo, Enrique Begulin, Andrés Bovero, Ceferino Gerboni, B. Juan Rodríguez, Ramos Bocca, Jose Pilati, Domingo Olivares, Leon Bonain, Rodolfo Nuñes, Sibinildo Miniti, Francisco Aletti, Jose Mendivil, José Farioli, José Marinelli, Juan Dalla Costa, Cruz de la Vida Comeron, José Caballero, Mariano Juárez, Santiago Rovello, Nicolás Gauchat, Fernando Acuña y otros que escapan a la memoria del informante.
P. Eduardo Acuña, interpretando la aspiración de estos jóvenes y actuando un poco como “jefe” del grupo se encargo de los trabajos previos y no se sabe por que causa, posiblemente por falta de espacio físico, se reúnen en la noche del 16 de abril de 1912 en la carpintería de Guillermo Colombo, ubicada sobre la misma calle, entre F. Angeloni y Urquiza. Las comodidades no eran muchas, el confort estaba totalmente ausente, pero el animo de ese grupo de muchachos obviaba toda carencia, con el espíritu puesto al servicio de las grandes realizaciones, con el amor que ardía en sus pechos, por una causa que muchos de ellos la habrían de llevar hasta sus tumbas, deciden fundar un club de fútbol sin vislumbrar siquiera que la obra habría de sobrepasar lo imaginado en ese momento y que se agigantaría con el correr del tiempo.

Algunos sentados sobre pilas de maderas o en pocas y precarias sillas y algunos de pie, alumbrados por una lámpara a kerosene, mientras el viento se colaba en el humilde “salón”, se reunieron las siguientes personas: Leandro Aletti, Levi Cohen, Agustín Gauna, Victorio Sonzogni, Luis Aletti, Guillermo y Miguel Colombo, Marcos Sonzogni, Carlos Zapata, Anacleto Piva, Enrique Beguelin, Andres Bovero, Eduardo Acuña, Ceferino Gerboni y Juan Rodriguez . 
Cuenta la anécdota y algunas referencias de asistentes, que estaban deliberando animadamente, cuando un golpe de viento apagó la luz. Encender de fósforos, procurar encender nuevamente la lámpara y esta no querer volver a dar luz, entonces se trajeron velas y esa fue LA PRIMERA LUZ QUE VIO NACER A SANJUSTINO.
La reunión siguió con renovado entusiasmo y tras una serie de propuestas, comentarios y proyectos para el futuro, pues sus integrantes sabían lo que querían y estaban definitivamente dispuestos a dar fisonomía a una verdadera sociedad, se elige la primera C.D. del nuevo club que quedo formada así: 
Presidente: Eduardo Acuña
Vicepresidente: Carlos Zapata
Secretario: Guillermo Colombo (h)
Tesorero: Anacleto Piva
Vocales: 1° Marcos Sonzogni
2° Andrés Bovero
3° Miguel Colombo

Dado los primeros pasos, solo restaba designar uno de los cargos más importantes en esos momentos: el capitán del equipo. La designación recayó en el Sr. Carlos Zapata quien al ser encargados de formar el “cuadro” lo hace de la siguiente manera: Beguellin, Bocca, E. Acuña, Colombo, Olivares, Marcos y Victorio Sonzogni, Gauna, Bovero, Gerboni. Suplentes: F.Sonzogni y Luis Aletti.

A pesar de las analogías que existen entre las primeras fundaciones y la de esta es un hecho totalmente independiente y ajeno ya que las anteriores carecían de un arraigo popular y sin debida madurez para encarar una empresa de tal envergadura. 
Este es uno de los grandes orgullos que ostenta este club deportivo y que debemos nosotros los sanjustinistas exhibir con hidalguía.
Ser el primero fundado en San Justo y no ser la consecuencia de una fundación anterior, estar basado en una idea madura y meditada tras largas reuniones informales que le dieron alma y espíritu que habían aprendido a sortear los escollos que la empresa les presentaba y que había adquirido la suficiente madures a través de varios intentos frustrados. Sus fundadores estaban en condiciones de llevar adelante la idea, formarla, modelarla y darle el ímpetu necesario para que la idea primigenia se convirtiera en una gran institución. Los primeros escollos fueron vencidos, llevaron adelante la magnifica meta impuesta pero lo más importante, crearon conciencia, que lo que habían soñado se debía defender para que se perpetuara a través de los años. Las instituciones las hacen los hombres. Son mas o menos buenas según los designios de quienes las manejan. Son siempre perfectibles, pero viven y progresan de acuerdo a las actividades que desplieguen quienes las manejan. Entonces debemos rendir nuestro homenaje, a las ideas y los hombres, haciendo justicia a los actos de estos, con el pensamiento puesto en aquellos que echaron la piedra basal, en los que siguieron su obra, los que hicieron del club un templo, una escuela de dirigentes para llevar adelante el pensamiento primario.
Quienes olvidan a sus antecesores, además de cometer un acto de ingratitud, seguramente han de desviar el camino y han de deshechar las grandes virtudes de los primeros pro-hombres que todo lo dieron con trabajo, tesón, honestidad, desprendimiento y una clara visión de futuro.
Este texto es un fragmento de la historia del Club Sanjustino escrito por el Sr. Eduardo Toselli.-